• Fabricio Alaña SJ

¿Vacaciones forzadas en casa?


Cuando uno planifica vacaciones lo que menos espera es hacerlas en casa. No tiene lógica, es recorrer la ciudad, el país, el mundo. Estar con sus amigos, hacer deporte, cine, fiesta y lo que sea con tal de estar lejos de casa, lejos de los suyos, de lo que hacen posible que tu vida, querido joven, sea tu mejor vida.


Muchos jóvenes tienen en alto el sentido de la gratitud y reconocen esa realidad y por eso son obedientes y amorosos con sus padres. Pero en el fondo eso ¿no es vivir simplemente una reciprocidad, te amo porque me cuidas, me das cosas y no por lo que eres, por lo que somos? Y ¿cómo saber lo que somos? Solo en las interrelaciones humanas. Y eso es un aprendizaje de toda la vida. Pon atención a la siguiente historia:


En un determinado momento, el anciano se quedó mirando afectuosamente a su mujer y le dijo: “Querida, estoy orgulloso de ti”. -¿Qué has dicho?- preguntó la anciana. Ya sabes que soy un poco dura de oído. Habla más alto.

Que estoy orgulloso de ti – dijo el anciano a su esposa de muchos años.

“Me parece muy lógico”, dijo ella con un gesto despectivo. “También yo estoy harta de ti”.


(Hasta aquí el relato. Cada cual saque sus reflexiones: ¿problemas biológicos, sordera? ¿ambientales, mucho ruido? O existenciales: ¿Incapacidad de reconocer el lenguaje de la historia, de los gestos, de la vida y se necesitan palabras que no la saben interpretar?).


Lo cierto es que el amor, el afecto, solo es posible en el mundo de las relaciones, y a veces el tiempo es corto para reconocerlo y se puede llegar a un final de vida lleno de tristeza y soledad, por más que tengas al lado a alguien físicamente, si no sabes leer el lenguaje del corazón de los gestos, del silencio, de nada sirven las palabras.


La clave para vivir una existencia a plenitud, que es a lo que estamos llamados, es saber escuchar. Esto es un arte y requiere mucho tiempo. Y el desafío más grave del escuchar no es a los demás, sino a uno mismo. Porque nunca comprenderán a los demás quienes no se han escuchado a sí mismo, ni podrán ver la realidad de los demás quienes no se han explorados a sí mismos. El perfecto oyente se escucha a sí mismo, aunque no diga nada.


Escucha el silencio de tu corazón, ¿Por qué debes tomerte en serio la advertencia: Quédate en casa en tiempos del coronavirusS? Si solo miras tu mundito, que a lo mejor tiene todas las comodidades y estás sobreprotegido y no miras lo que les pasó a los hermanos de otros países, y hoy es el índice de muerte más alto en el mundo, me refiero al caso italiano, por no ver lo que pasaba en China, por no tomarse en serio la vida, aunque su bello sentido del humor les jugó una mala pasada, la vida es una fiesta cuando la sabemos vivir y cuidar, pronto dejarás de escuchar los latidos del corazón y podrás perder la oportunidad de valorar a tus padres y seres queridos no por lo que te dan o pueden dar, sino por lo que son: seres que te aman. Disfrútalos en vida, hermano, en vida.


Aprovecha este tiempo para reinventar las relaciones familiares y consolidar la manera de ser tú mismo gracias al aprendizaje de abrirte al otro. Eso te entrenará para la aventura de la vida que es saber convivir con los demás y no solo con tu pareja cuando la tengas o tus seres queridos. Si algo nos está enseñando esta época es a saber valorar lo que somos más que lo que tenemos.


Reflexionemos:


¿Cómo disfrutar unas vacaciones?

Planificándolas y sabiendo rearmarlas desde la sorpresa.


¿Cómo se forja un ser humano?

En el mundo de las relaciones


¿Cuál es el mejor espacio para crecer y formarse?

La casa, el Hogar.

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