• Fabricio Alaña SJ

TELE-DOCENCIA – TELE-APRENDIZAJE: ¿OPCIÓN O RESIGNACIÓN?



Al preguntarle a Andresito, un amigo de secundaria del bachillerato de un buen colegio según la tradición: “enseña religión, inglés y computación” ¿qué es lo que más extrañaba en este tiempo de tele-aprendizaje? Estar con mis amigos, sus panas y hacer las travesuras que hacían. Por lo tanto, ni el aprendizaje ni sus maestros han impactado, hasta ahora en ese chico, que es bueno y muy creativo.


Pero, Andrés, calma eso nos pasa a todos, todos extrañamos a nuestros seres queridos y hacer cosas que hoy no podemos hacer y que no hemos caído en la cuenta que esa “normalidad de vida” era el problema que hoy nos tiene encerrados, con miedo y con pérdidas de vida y económicas. Así que algo debes aprender hoy diferente para que te ayude a construir un mundo mejor. Dime qué tal las clases on line de tu colegio, suelen pagar pensiones un poco altas para el medio, tienen mucha tecnología, ¿qué tal te está yendo? La sinceridad de los jóvenes suele confundirse con su dureza, pero esto no quita la verdad de las palabras que suelen usar. “Padre, falta mucho para que las clases on line sean productivas, yo puedo faltar a una teleclase y aún así puedo hacer el trabajo.


Mi punto es que las clases no son productivas ni funcionales. Puedo ver un video en diez minutos y le aseguro que aprendo más. Creo que es cuestión que los profes se adapten y aprendan a usar más plataformas para aprovechar el tiempo con nosotros”. Gracias Andrés.


Este episodio es real, el chico es real, el colegio es real. ¿es justo? No se trata de justicia sino de reconocer los límites y oportunidades. Para aprender hay que desaprender y eso a los que suelen ser expertos en un oficio no les llega con facilidad, por algo son expertos. Y la novedad de hoy no es el uso de la tecnología, que muchos docentes las conocen, sino el no dominar los nuevos paradigmas de aprendizajes y los nuevos aportes de la neurociencia y neuropedagogía, sicología, etc. Presencialmente los ritmos y los recursos de los chicos son distintos por más que estén en un lugar que aparenta igualdad, lo mejor es hablar de similitud, pues parecen iguales, pero no lo son, parecen que aprendieron, pero no te das cuenta hasta que aplican el conocimiento en la vida y no en un examen.


Hoy el reto del maestro es mayor, pues el vínculo con el estudiante es menor y lo que provoca el crecimiento del aprendizaje es el acompañamiento de los chicos para que desarrollen sus destrezas y habilidades y crezcan como personas que sepan el para qué de las cosas y no solamente cómo se hace o cómo funciona. Eso requiere de diálogos, de tutorías, y eso es lo que ahora se ha perdido, más allá de si saben usar o no plataforma. La motivación, el ejemplo de vida de un docente y su rol de ser mediador del aprendizaje es la clave irreemplazable de un maestro, y no el mandar guías de trabajo sin explicaciones, revisar trabajos sin saber cómo lo hicieron. El niño de nivel elemental que va cada día a clase es porque se siente motivado por el entorno, por la motivación de su maestra, eso es lo que se está desvalorizando en esta famosa tele-educación, una educación emergente que está llevando a pasos acelerados a los maestros y a los centros educativos a las salas UCI de terapia intensiva para transformar la educación.


Ojalá cuando regresemos a la nueva presencialidad,  hayamos aprendido lo que se requiere para potenciar las cualidades de los chicos para que aprendan, se motiven y sean productivos para la sociedad. Y si alguien hoy en día sabe tecnología son los chicos, por ello el maestro debe conectarse con los presaberes de los chicos para poder construir conocimiento o un aprendizaje significativo.


Ahora que tenemos claro la característica del futuro: la incertidumbre ¿seremos capaces de reinventarnos de verdad, más allá de leyes y boletines del MINEDU? O esperaremos que los cambios y las soluciones vengan por decreto, desde arriba, si deseo un alumno creativo, competente, consciente y compasivo, “seré el cambio que deseo transformar”. Si algo podemos agradecer a este COVID-19 que ha traído tanta muerte y desgracia, es que nos ha ayudado a repensar más conscientemente que debemos cuidar, mejorar las cosas más importantes de nuestra sociedad: la educación de nuestros niños y jóvenes para que construyan LA COVIDA.

Reflexionemos:

¿Has preguntado a tus hijos como valoran la tele-educación?

Andrés, poco productiva.

¿Qué es lo que más debería extrañar un chico o un docente?

El vínculo con sus alumnos, sus conversaciones y sus creatividades

¿Qué es lo que nos puede traer la desgracia del COVID a la educación?

La capacidad de ir a la raíz de la transformación educativa.  

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