• Fabricio Alaña SJ

SER JESUITA HOY



Querido joven, no deseo aburrirte con esta historia, pero te puede interesar entendiendo las motivaciones profundas de un ser humano, el poder tener claras tus motivaciones para elegir una carrera, casarte o no, cualquier decisión no responde meramente a necesidades de conseguir un empleo para vivir en pareja, para calmar apetitos. No, eso no es propio de lo humano, son necesidades más no motivos o razones profundas para armar todo un programa de vida que marque tu hoja de ruta para realizar tus vuelos a ser una persona que vive con sentido, que busca plenitud y que espera que su vida deje el mundo un poco mejor de lo que lo encuentres, que puedas marcar la diferencia y no ser uno del montón.


Por ello, te digo brevemente algo de la historia de Eduardo, hoy con 68 años, diez de ellos en nuestro país como Director General de la obra social de la Compañía de Jesús, Corporación Hogar de Cristo.


En días pasados el expreso sus motivos; Eduardo, ¿qué buscas hacer con tu vida?, le dijo un profesor al terminar la secundaria. Un amigo de graduación gritó, lo mismo que nosotros, conquistar el mundo para vivir satisfechos con todo lo que nos gusta, no solo porque nos sentimos capaces, sino porque lo merecemos. Eduardo no se sintió identificado con lo que se decía. Claro que se sentía capaz de ir a la universidad, de tener una buena carrera, de vivir bien en la sociedad. Pero le inquietaba ya lo que se explicaba en las clases de religión sobre la doctrina social de la Iglesia: la iglesia respeta la propiedad privada, pero esta debe tener una responsabilidad común, el creyente no debe caer en la mera codicia y acumulación de bienes sino en saber ver la realidad y velar por el uso común de los recursos naturales para bien de todos, las actuales generaciones y las que precederán.


La democracia es una forma de gobierno donde todos deben opinar y elegir al que gobernará por el bien común, en libertad y fomentando la misma como valor de dignidad humana irrenunciable y no traspasable.


Por estas razones, Eduardo decidió hacerse jesuita, deseaba ver si había algo grande que calme sus anhelos y los latidos de su corazón como un absoluto y eso solo lo da Dios, quien se reveló en su hijo Jesús, Paradigma de Humanidad. Doce años de formación religiosa, de pruebas para consolidar su formación al estilo del legado de Ignacio de Loyola, el hombre que supo trazar un camino para sacar lo mejor de lo humano, de no contentarse con la mediocridad sino siempre apuntar a lo más alto, al magis, a lo mejor sirvieron a Eduardo para ser ordenado sacerdote.


Eduardo encontró lo mejor de su vida en el servicio a los pobres. Estudió por su cuenta Historia de la Iglesia, leyó los documentos de los obispos de Medellín y Puebla. Y no dudó más, a Dios solo se le puede ser fiel en el amor si es creyente, más un sacerdote se hace cargo de los pobres para no solo acompañarlos en sus procesos de dignificación, de ser persona. No es el marxismo ni el socialismo su motivación para entregarse a los pobres de su tierra Colombia, a las comunidades campesinas del Chocó, en el Magdalena, a estudiar e investigar paradigmas de servicio en el CINEP, centro social de los jesuitas colombianos. Pero no pudo más y en unos ejercicios espirituales centra toda su búsqueda por un nuevo estilo de vida en la imagen del Dios vivo que las reflexiones de Medellín y Puebla comunicaban. La imagen real de Cristo es la del pobre y la del pobre sufriente, no lo busques en altares o templos, sino en el sufrimiento de la gente.


La vida tiene sentido y encontrará plenitud si sabemos estar con ellos. El poema de Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura, escrito en 1945 que está en el Santuario del Padre Alberto Hurtado en Chile, le marcó la última ruta de su búsqueda del Dios vivo:


Lo que de verdad deseo/ Yo necesito una imagen/ De Jesús El Galileo,

Que refleje su fracaso/ Intentando un mundo nuevo/ Que conmueva las conciencias

Y cambie los pensamientos/ Yo no la quiero encerrada/ En iglesias y conventos.


Yo quiero una imagen viva/ De un Jesús Hombre sufriendo,

Que ilumine a quien la mire/ El corazón y el cerebro/ Que den ganas de bajarlo

De su cruz y del tormento/


Responde el imaginero/ Que aquí no hallará seguro/ La imagen del Nazareno.

Vaya a buscarla en las calles/ Entre las gentes sin techo/ En hospicios y hospitales

Donde haya gente muriendo/ En los centros de acogida/ En que abandonan a viejos

En el pueblo marginado/ Entre los niños hambrientos/ En mujeres maltratadas/

En personas sin empleo/ mejor busque entre los pobres/ Su imagen de carne y hueso /


 Por;

Fabricio Alaña Sj.


Reflexionemos:

¿Qué es lo que hace que un ser humano decida con sentido?

Escuchar y seguir sus motivaciones profundas-trascendentes.


¿Cómo un joven puede escuchar una llamada al sacerdocio?

Viendo el sufrimiento del Mundo y tratar de mejorar al estilo de Jesús.


¿Cuál ES LA PRIORIDAD FUNDANTE DE JESÚS?

ALIVIAR EL SUFRIMIENTO DE LOS POBRES PARA CREAR UN MUNDO DE HIJOS Y HERMANOS

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