• Fabricio Alaña SJ

¡María!, ¿QUIERES SER MAMÁ?



En una conversación en los patios de un colegio, algunas chicas de bachillerato preocupadas por cómo celebrar el día de las Madres en confinamiento y cerca ya de salir del colegio. Entendían lo bello que es ser agradecidas con mamá. Reconocer su amor, darle su beso, su regalo. Pero, veían lo difícil que es ser mamá hoy no solo por la pandemia y no saber cómo divertirse y festejar a mamá, sino por lo duro de la vida misma y cómo hoy muchas jóvenes no quieren ser mamá o no lo ven como una posibilidad cercana. Prima lo personal y el saber disfrutar ante la responsabilidad social y familiar de ser mamá. Una de las presentes desea profundizar un poco más y le pregunta a María, ¿quieres ser mamá en serio?


María responde claro que sí, pero el tema está en que no sé cuándo, peor con quién y tengo mucho miedo al futuro, no hay plata con facilidad para darle lo mejor a los hijos. Por ello, prefiero estudiar, investigar carreras que me garanticen un futuro mejor y con fe puedo conseguir un buen hombre y armar una linda familia como la que construyeron mis padres cuyo amor, acompañamiento y orientaciones me han guiado hasta hoy. Pero la sociedad me aterra. Y tú qué opinas Beatriz, pregunta María.


María, yo lo tengo claro, mi vida es disfrutar, viajar, no destruir mi cuerpo, quiero ser reina de belleza, tener muchas experiencias y quizás cuando ya haya vivido bastante antes de perder el último tren me case y tener un hijo nada más. Yo no he tenido tanta experiencia de madre, pues la mía murió en mi temprana edad y los ejemplos de papá no me ayudan a clarificar el rol de una madre. No Beatriz, creo que eres muy egoísta y no has vivido una buena escuela del amor, que es la familia. Le refuta Valentina.


Para mí, seguía Valentina la vida es un regalo de Dios y sí es posible el amor, hay que saber elegir el hombre ideal que te respete, que sean compañeros, que sea fiel…. Uy mijita usted vive en otro planeta, eso no existe en nuestra ciudad, replicó Beatriz. -Si no existe hay que inventarlo, pues no podemos dejarnos aplastar por la dura realidad ni por experiencias negativas o poco gozosas que hayamos tenido. El amor es belleza y fortaleza, ante todo. Y eso se lo debemos sobre todo a las mujeres y a las mamás. Les cuento la historia de Gema, que la conocimos gracias a que la Hermana Luz, la religiosa del colegio nos llevó a ayudar a las prostitutas a conocer su realidad y ver cómo podemos evitar que, si ellas no pueden salir, por lo menos que sus hijas no sigan el mismo camino.


Gema fue embarazada por alguien que dijo amarla. Lo que hizo fue mentirle. La dejó. Ella tuvo a su hijo, su familia no tenía recursos vivían con lo mínimo y eran varias hermanas, el papá de Gema no tenía estudios ni trabajo fijo y tenía varias mujeres. No le tocó más que trabajar, por ello se prostituyó. Cuando nació su hijo, tuvo una grave enfermedad. Los hospitales de la ciudad dan pésimo servicio, sin recursos, sin medicinas, como en esta pandemia. Ella además de trabajar de noche y madrugada, lo hacía de tarde para conseguir algo más. Luego, hizo una “manda”, -una qué, preguntó Beatriz- una manda, es decir, una promesa a la Virgen, y fue de rodillas por más de un kilómetro al santuario de la Virgen de Montserrat y pidió por su hijo y si saldría bien ella haría todo lo posible para que su hijo tuviera educación. Y el “milagro” ocurrió. Y luego su hijo fue un gran médico de la ciudad, que atendía gratis a la gente pobre y daba cuidados preventivos a las prostitutas. Su mamá hoy vive una feliz ancianidad. –Eso es amor-, suspiró María, concretado en la fortaleza de Gema y en la belleza de su hijo que supo estudiar y ser agradecido. La educación no es para tener títulos sino para ayudar a la gente a salir adelante y ser mejores personas.


Entonces María, ¿quieres ser mamá? La verdad que sí, es bello y eso es lo que revela la grandeza de nuestra inteligencia y la capacidad de crecer como personas. Amar es darse y saber acoger. Es imposible vivir sin amor y quien sabe defender y luchar por sostener el amor de una familia, de los hijos es la madre. El discernimiento de cuándo ser mamá, con quién solo lo dirá el corazón sabio que sabe reconocer personas con ideales y agradecidas, la mente lúcida que tiene claro la finalidad de la familia, del amor, y de la vida, ya que “el encuentro gozoso de los cuerpos y el diálogo profundo de los corazones”, es lo que sostiene una relación y para amar hay que tener la constancia de un constructor y la sabiduría de un arquitecto que sabe diseñar edificios bonitos. Y el mejor edificio bonito de una sociedad es la familia, escuela de humanidad.

Por

Fabricio Alaña sj

PARA PENSAR

¿POR QUÉ LAS CHICAS TIENEN MIEDO HOY DE SER MADRES?

Por falta de un referente social y por la dura realidad.


¿QUÉ LES AYUDA A LOS CHICAS A ENTENDER SU FUTURO Y EL ARTE DE SER MADRE?

El ejemplo de una buena madre y la orientación de buenos maestros o ejemplos de vida.


¿Qué HACE SER MADRE A UNA MADRE?

La fortaleza y la belleza de sus acciones y sentimientos.

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