• Fabricio Alaña SJ

“I´Can´t Breathe – No Puedo Respirar”




¿QUÉ NUEVA HUMANIDAD SE ESTÁ GESTANDO EN ESTA TIERRA QUE GIME SU EMBARAZO? Es la pregunta que se hacía de forma poética, humanista y esperanzadora el padre Bejamín González Buelta, ante las enseñanzas que nos puede dejar esta pandemia que nos ha traído, tanta muerte, tanto dolor, atraso en el desarrollo, pero también tanta admiración ante la solidaridad de los que sensibles al dolor y de los líderes que saben que solo con solidaridad y apuntando a una visión de un proyecto país a largo plazo se puede salir adelante, apuntando al horizonte, caminando codo a codo, con el respectivo distanciamiento social, pero la cercanía de la humanidad que sabe que solo en las relaciones humanas se juega la verdad de lo que uno es y puede.


En el caso, ecuatoriano, y te escribo a ti querido joven que te formas, virtualmente, semipresencialmente, telemáticamente por radio, televisión o gracias a tus padres y madres que desean que surjas en la vida, que busques soluciones a los males, debes ser el líder que necesita este país para que haya más vida que muerte, más, oxígeno que carbono en el aire, más alegría que angustia o tristeza en el rostro no solo de tus seres queridos sino de la sociedad en general, pues si no estudias para ser feliz tú y hacer feliz a los demás, serás un simple oportunista y ególatra de esos que destruyen hogares, escuelas y hospitales, sueños y proyectos.


Querido joven tú no puedes ser corrupto, mediocre, egoísta, ni individualista, no debes sentir la sociedad como una selva donde sobrevive el que aplasta al otro, el que pasa de largo ante el sufrimiento de un niño sin escuela, sin computador, sin internet, sin comida, sin seguro de salud, una ciudad con menos árboles y jardines, o en donde el todo vale es la regla del éxito. No, todo lo que en este tiempo de pandemia ves de corrupción de los políticos y empresarios de siempre que negocian con lo más sagrado de una sociedad el cuidado de lo humano, en medio de tanta crisis y necesidades, el ver que no hay presos que asuman sus responsabilidades, sino que caen los peces chicos como siempre, y que la historia se repite, no puedes pensar que esa es la manera de alcanzar tus metas e ideales o de conformarte con el así es nuestra cultura.


Nuestra cultura es rica en saberes y quereres. Hemos tenido líderes que valen la pena seguir su ejemplo, como aquellos que nos enseñaron que se puede abrir caminos entre Chone y Quito, cuando muchos decían que eso es imposible, los famosos “raídistas” de Manabí de inicios del siglo pasado. Los que descubrieron las Islas Galápagos y la anexaron al Ecuador territorial y hoy es una de nuestras bellezas naturales y fuerte suma de ingreso, antes del Covid-19 por cierto. Los que se ponen a limpiar las calles después de una manifestación destructiva de la ciudad, los que hoy se dedican a combatir las enfermedades y cuidar la vida de los que “no pueden respirar” con facilidad por culpa de un virus que ataca el sistema respiratorio. Los que cuidan la ciudad y el orden y que cumplamos las normas que salvan nuestras vidas, los policías, militares. Tienes muchos otros ejemplos que puedes escribir. Por lo tanto, aquello que más se promociona como feo y degradante de la sociedad, no es la nueva normalidad que queremos vivir, ni regresar.


Hoy la pandemia nos invita a repensar a qué “nueva normalidad” queremos regresar. Está claro, qué sociedad queremos, qué ciudad soñamos donde habita la justicia, la unidad y la paz en donde SE PUEDA RESPIRAR.


Nunca más destruir jardines, ni bosques. NUNCA MAS UN GRITO TAN INHUMANO COMO EL DE GEORGE FLOYD, aplastado su cuello por la rodilla de un policía y el resto de su cuerpo por tres más, eso no es racismo, sino animalidad. La violencia genera más violencia como hoy lo está sufriendo más de 40 ciudades de Estados Unidos. Pero también podemos sentir las disculpas y palpar la responsabilidad compartida del grupo de policía de Miami, que ante la marcha de protesta en contra de la policía de Miniápolis, los de Miami doblaron su rodilla en silencio y sin armas para pedir perdón. Ese gesto revela que el parto de una nueva humanidad es posible, pero no sin el llanto de tanta barbaridad que la ceguera y egoísmo humano aún produce y que hay que erradicar para PODER RESPIRAR.

Reflexionemos:


¿Por qué surgió la frase no puedo RESPIRAR?

Por la prepotencia de quien cree que el poder es el único medio de éxito.


¿Qué te sugiere el grito no puedo respirar?

Te comparto mi sentimiento, el dolor del inocente y el deterioro del planeta.


¿Qué PODEMOS HACER PARA QUE NO SE REPITA?

Centrar la economía, la educación y el mercado en las personas y su crecimiento.

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