• Fabricio Alaña SJ

CORAZÓN DE JESÚS


Maríajosefa, ¿Qué es lo que más te gusta de tus clases de religión? –serio, ¿quiere que responda?- Sí, porfa, le dice el Padre Fabro. Bueno, cuando nos llevas a los basureros y ayudamos a los niños con apoyo escolar, damos charlas de cómo organizar a los chamberos y hacer mejor negocio de la basura y cuidar del planeta y en especial cuando relacionamos esto con otras materias, así tenemos un aprendizaje para la vida y el cuidado del planeta. Y ¿dónde está lo religioso Maríajosefa? Como usted nos enseñó padre Fabro: en aprender de Cristo que lo más importante de quien tiene espiritualidad es el cuidado por la vida y dar vida a quienes más lo necesitan y esa es la espiritualidad del Corazón de Jesús.


Padre Fabro, interrumpe Francisco Javier, el bailarín del grupo y el más coqueto de los de segundo de bachillerato. Ya padre, la plena, deme datos concretos de un Jesús real que de verdad muestre un corazón que ame, haga amigos y se ocupe de los que sufren desinteresadamente. Me la pones difícil Francisco Javier, pero haré el intento desde mi comprensión de lo que es el amor y de lo que es ser humano. Dejando abierta la verdadera posibilidad que en medio de tanta humanidad se vislumbre la divinidad de Cristo, como irrupción de un amor que desciende y que nos eleva desde una acogida libre y gratuita, correcto. Vamos, pues.


“Cuando Jesús salió de la barca, sintió compasión pues estaban como ovejas sin pastor”. (Mc 6, 34-44). Aquí compasión no es lástima. Primero es indignación, pues los pastores eran los falsos líderes o malos líderes religiosos que no acompañaban al pueblo en sus luchas y esperanzas. Los habían abandonado. La compasión del corazón, es sentir con el que sufre; se siente defraudado ante la misma necesidad, pero no anclarse en el dolor sino caminar con el sufre, para buscar alternativas de liderazgo transformacional que inspire a otros desde un corazón sano y libre a actuar con dignidad y sacar adelante proyectos y tareas que den vida y esperanza.


La mirada de Jesús: Te pongo como ejemplo, la relación con Pedro, pero la mirada de Jesús es tan libre y multidimensional, hay otros textos ricos, ojalá los descubras. Pero comparto mi reflexión sobre Pedro, su liderazgo fue el que necesitó el Señor para conducir a su Movimiento de hombres y mujeres de fe. Sus fracasos, lo hicieron más humano y sabio. Su testarudez lo hicieron audaz y perseverante para conducir a sus amigos en medio de tanta tempestad.


La mirada de Jesús sobre Pedro, fue llena de entusiasmo: ¡hemos encontrado al Señor! le dice Andrés. Inmediatamente le presentó a Jesús, Jesús miró fijamente a Simón y le dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan, pero te llamarás Kefas” (que quiere decir Piedra). (Mt.4.18). Cuando el Señor quiere hacer algo grande en ti, te cambia el nombre. Aquí hay un entusiasmo, hay unas palabras y una mirada de Jesús que ve algo más en nosotros.


La mirada llena de misericordia de Jesús sobre Pedro: Luego en aquella noche dramática del Jueves Santo, cuando Pedro reniega y lo niega a Jesús 3 veces (Lucas 22, 56-62), el evangelio dice: «Y Pedro lloró amargamente». Dice que se estaba calentando, seguramente hacía frío, es decir Pedro estaba frío… de la misma manera nosotros negamos a Jesús cuando estamos fríos, cuando estamos lejos de Jesús nos enfriamos. La mirada de Jesús en este escenario cambia el corazón de Pedro más que antes, el primer cambio es del nombre y también de vocación, esta segunda mirada cambia el corazón, es un cambio de conversión al amor.


La mirada que confirma en la misión: «Pedro me amas más que estos» (Jn 21: 15). «Apacienta mis ovejas» ahora lo manda, ya lo miró, ya lo llamó, ya le cambió el corazón, ahora lo manda a la misión, «Pastorea mis ovejas». Por eso el Señor le hace la pregunta 3 veces, porque 3 habían sido las negaciones, Jesús quiere remarcar si es un verdadero amor o es una cosa superficial. Son tres veces que el Señor pide la manifestación de su amor, y lo exhorta a apacentar sus ovejas. Es decir, formar líderes hoy en una Iglesia en salida.


La mirada tierna: “Mujer, ¿nadie te condena? – Yo tampoco, vete en paz. (Jn.8:10) Eso es un corazón humano que muestra empatía, libertad y posibilidad de crecimiento.

Entonces, padre Fabro, pregunta Maríajosefa, ser devota del corazón de Jesús significa mirar a las personas y a la realidad con ojos auténticos, libres y capaces de ponerse en su lugar y contagiar fuego y esperanza. Y no meramente, rezar novenas y prender velitas. Así es Josefita, se trata de contagiar el mundo con el mismo corazón que palpita amor, libertad y dignidad. Por eso, Jesús dijo: “carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón”. (Mt. 11:29).



Por

Fabricio Alaña E.


PARA PENSAR

¿EN QUÉ CONSISTE LA ESPIRITUALIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS?

En tener los mismos sentimientos de Jesús de amor y misericordia.


¿CÓMO TENER LOS MISMOS SENTIMIENTOS DE JESÚS?

Aprendiendo a mirar como Jesús miró.


¿A dónde NOS LLEVA LA ESPIRITUALIDAD DEL CORAZÓN?

Un Nuevo Humanismo.

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