• Fabricio Alaña E.

NUESTROS JÓVENES

Updated: Jan 14


Hablar de la Juventud es hablar de energía, alegría y esperanza. “Juventud divino tesoro”. Otros en cambio ven en ellos “el” problema de nuestra sociedad: Irresponsabilidad, vicios e insensibilidad.

¿Cómo es nuestra juventud? Podremos tener algunas pistas de respuestas a esta importante pregunta si examinamos nuestra historia juvenil. Como nos decía el padre Pepe Mendoza, SJ: "el adulto es la realización de los sueños de la juventud, hechos verdad"

Hoy más que nunca me llama la atención de lo que es capaz la juventud: en nuestro país ante las típicas medidas neoliberales con recetarios anticuados de los sabios del FMI (Fondo Monetario Internacional) que provocan más hambre para el pueblo y más pan para el rico, la sociedad se levantó: Los indígenas jugaron un papel muy importante, pero no fueron los únicos protagonistas: quienes se enfrentaban con la juventud eran en su mayoría jóvenes, la violencia desatada no justifica la destrucción de algunas ciudades, sobretodo de nuestra capital.

No hablemos de quien comenzó el estallido social en Chile, la juventud y en su mayoría colegiala, bajo ningún punto de vista se justifica la destrucción de uno de los más modernos medios de movilización subterráneos que tiene Latinoamérica. Lo cierto es que el presidente de ese país, les pidió perdón, reconoció que no los habían escuchado.

¿Cómo catalogar a nuestra juventud hoy? ¿cómo canalizar sus energías, esperanzas para que produzcan alegría y no preocupación? Desde el modelo Humanista de Jesús de Nazaret que nos narra el evangelio podemos captar una metodología de superación y una propuesta de humanización: Dios quiere que todos se salven, y en especial aquellos que están perdidos o alejados de su revelación: “No he venido a buscar a los que están sanos sino a los que estaban perdidos” (Lc 19: 1-10).

Jesús se hace invitar de Zaqueo, quiere comer con él en su casa. Zaqueo era muy rico y jefe de cobranzas de impuestos, había robado mucho dinero. En ese encuentro se despiertan en Zaqueo unos deseos de ser mejor, de cambiar. La mirada tierna de Jesús el haberse sentido acogido por un amor incondicional, el haber sido escuchado en su cruda realidad sin sentirse juzgado sino entendido y el sentirse acompañado en su nuevo camino, hizo de Zaqueo un hermano de los pobres, un hombre más justo: repartió sus bienes y decidió seguir a Jesús.

Nuestros jóvenes son como son y son producto de lo que sus padres han vivido y transmitido, de lo que la sociedad ha construido. No están hechas las leyes para acoger, escuchar y acompañar a la juventud sino para imponer, castigar y regular conductas, así no se provoca encuentro cara a cara de generaciones, así no se construye país. Las revueltas seguirán, la violencia deberá canalizarse, caso contrario la destrucción será más que de bienes de seres humanos y el país seguirá sin rumbo, sin proyecto que acoja, escuche y acompañe a todos los que vivimos en este bello y rico país que nuestro enanismo espiritual y humano lo va destruyendo.

La propuesta Humanista Cristiana es saber sacar las fuerzas para vivir y canalizar las energías que laten en los corazones de los hombres para encontrar razones para vivir, para amar la vida y para disfrutarla de manera sensata y responsable.

Por;

Fabricio Alaña E.

Reflexionemos:

¿Cómo son nuestros jóvenes?

Capaces de construir, como de destruir, depende de la sociedad en que viven.

¿Qué métodos nos puede ayudar a formar a los jóvenes?

El de Jesús de Nazaret: saber acoger, escuchar y acompañar

¿En qué consiste el Humanismo Cristiano?

En ser una fuerza para vivir.


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