• Fabricio Alaña, SJ.

¿CÓMO CAMBIAR/CRECER?

Updated: Jan 14


“¿Por qué aguardas con impaciencia las cosas? Si son inútiles para tu vida, inútil es también el aguardarlas. Si son necesarias, ellas vendrán y vendrán a tiempo.” (Amado Nervo)

El poeta mexicano probablemente trataba de calmar la ansiedad del hombre de su tiempo con esa frase, pues refleja una verdad profunda: la intranquilidad suele ser un indicador que no estamos a gusto con nosotros mismos. Lejos está el pensar que el poeta creía que las cosas se producen solas.

San Ignacio de Loyola recomendaba para el crecimiento espiritual de las personas, el que sienta “mociones”, un movimiento, algo que le invite a pensar y sepa distinguirlo si es para bien o para mal. Y si no siente nada, decía a los acompañantes espirituales que produzcan, que sienta algo. Es decir, para San Ignacio la intranquilidad no es cuestión de mera insatisfacción personal, sino de búsqueda de algo grande que lo saque de su zona de confort y lo confronte con un proyecto mayor, para la Mayor Gloria de Dios. (EE. No. 8, 313-316).

Entonces, ¿Con qué me quedo? O más bien podríamos preguntarnos ¿Qué es lo que quieres para ser tú mismo y encontrar el sentido a tu vida y alcanzar la finalidad/plenitud de tus acciones, sueños e ilusiones? Claro, me puedes replicar dependiendo de quién soy. Si soy un adolescente, si soy un padre o madre de familia, si soy un trabajador/profesional.

¿Qué necesito entonces para ser feliz, útil, productivo y positivo para la sociedad?

El reconocer mi momento actual me ayudará a plantear la pregunta correcta, lo cierto es que todos debemos saber ¿Qué necesito para alcanzar mi fin, objetivo o proyecto de vida? Lo primero es clave, tenerlo; lo segundo, dar el primer paso y lo tercero fundamental: PERSEVERANCIA. Si me dejo llevar por la moda, los malos consejos, lo aparente, jamás lo lograré. Solo alcanzaré la plenitud en la lucha, en el combate, por más que me caiga el saber que puedo levantarme, comenzar de nuevo es una oportunidad, es gracia.

¿Imagínate si un docente, un papá se cansa de educar a su alumno, a su hijo? ¿Si un padre de familia pierde toda ilusión en seguir trabajando por su familia, por el futuro de sus hijos? Habrá problemas, pruebas y dificultades ¿pero te pueden robar tus sueños e ideales? No, nadie puede robártelos. La perseverancia es la clave. Para quienes estamos soñando un cambio en la educación lo primero que nos encontramos es la resistencia y la incomprensión. El desanimarnos no es la solución, el imponer alternativas tampoco. Perseverar en el trabajo contagiando ilusión es lo mejor. Como dijo una compañera: “La única manera de innovar, es soñar.” (La Chama)

¿Cómo puede un picapedrero abrir una gigantesca roca?

Empieza por utilizar un enorme martillo con el que golpea la roca. Ha dado más de cien martillazos y nada, ni una grieta. La gente se le ríe de su persistencia, a pesar de no tener efecto.

El picapedrero inteligente sabe que el no tener resultados inmediatos no quiere decir que no esté haciendo algún progreso. Continúa golpeando la roca en diferentes puntos, una y otra vez, y en algún momento, quizá cuando lleve cincuenta o cien golpes, la piedra no solo se astilla sino que se parte por la mitad. ¿Ha sido el último golpe el que la ha abierto? Por supuesto que no. Ha sido la presión constante y continúa que ha aplicado al desafío al que se enfrentaba.

Por

Fabro, SJ

¿Por qué no alcanzamos nuestros sueños?

Quizás por nuestra inconstancia, falta de coraje o ilusión.

¿Qué es lo que ayuda a crecer, a cambiar?

El sentir “mociones” - inquietudes mayores. El seguir buscando.

¿Cuál sería la clave del cambio?

La perseverancia en hacer realidad los sueños.


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