• Fabricio Alaña, SJ

PÁRATE Y VISUALIZA

Updated: Jan 14


Este 25 de enero fue histórico para nuestra Comunidad Educativa. Tuvimos las charlas de Xavier Aragay y Junquera Arnó, dos maestros de la vida que después de 10 años nos comparten sus experiencias y metodología sobre el CAMBIO EDUCATIVO.

¿Por qué cambiar si nuestros centros tienen prestigios? ¿Si nuestros maestros están haciendo las cosas bien, sus alumnos obtienen los mejores puntajes en las pruebas estandarizadas del INEVAL? ¿Si el gran porcentaje de sus alumnos entran en las universidades?

Para contagiarnos sus experiencias vinieron Xavier y Junquera.

El auditorio del colegio se llenó, más de 350 personas de varios colegios católicos, privados y fiscales estuvieron con nosotros. Pero, ¿captamos la profundidad del planteo? ¿Nos llenamos de ánimo para parar y ver mejor? Eso dependerá de cada uno de nosotros y de nuestro coraje en seguir investigando el porqué del cambio de paradigma educativo hoy.

Lo cierto es que una niña (Noelya, o el nombre que le quieras dar) que entra a un centro educativo a maternal con dos años, estará 16 años con nosotros, se graduará y luego terminará sus estudios universitarios en el 2030, más-menos, comenzará a trabajar en pocos años. Su mundo será totalmente distinto al nuestro ¿La preparamos para ello? ¿Estamos seguro? ¿Tenemos claro que el conocimiento cambia aceleradamente?

Hay un investigador norteamericano que habla del STOCK DEL CONOCIMIENTO, la capacidad acumulada de conocimiento que ha generado la humanidad. En el siglo XIX el conocimiento cambiaba cada cien años. Después de la segunda guerra mundial (1945), cada 25 años. Hoy 2018 cada 18 meses y según un estudio de la IBM en diez años, cada 12 horas. ¿Qué enseñamos a los chicos hoy? ¿Los estamos preparando para la vida, para construir el mañana?

El cambio que buscamos no es líquido, preparar a un chico para todo lo que fluye, sino en profundidad, deseamos que sepa cómo vivir bien y en comunidad. Para ello, debemos cambiar la mirada y profundizar en la construcción de la persona, solo reforzando su espiritualidad lo haremos más humano y no robótico, ayudarlo a ser auténtico y no superficial con inteligencias y estilos volátiles.

¿Por qué no cambia la escuela?

Muchas veces porque tiene puesta la mirada en el pasado, no sabe sacar lo mejor de los ejemplos de la vida, sino que los dinosauriza. Otras veces se deja llevar por la inercia, no quiere salir de su zona de seguridad y confort, aquí siempre lo hemos hecho así. Otras porque nos aferramos al currículo, todo debe estar sistematizado en el currículo, solo hay que seguirlo. Nos pasamos el día haciendo cosas que no tenemos tiempo para más, estamos agotados.

Urge reimaginar la educación, ver que la persona que queremos formar debe construir su personalidad no sobre el hacer, sino sobre el ser. Reflexionar sobre lo que hace. Saber quién es y para qué está en el mundo. El perfeccionismo nos hace mucho daño, las cosas nunca se terminan, creemos que el error no enseña. Esto nos incapacita para andar con los chicos.

Debemos salir de nuestros conceptos tradicionales, de nuestras comodidades y creencias y aprender a cambiar nuestra mirada, no al pasado, no a los textos sino a los ojos de los chicos, de la persona que deseamos formar para ayudarle a construir y solidificar su ser, su trascendencia para que sepa hacer y estar con otros. Solo hay un acelerador para el cambio, transformar nuestros marcos mentales, pasar no solo del hardware (lo duro, la máquina) al software (lo suave, los programas) sino, potenciar el mindware, nuevos esquemas mentales, saber cómo funciona nuestro cerebro para cuidarlo, integrarlo y potenciarlo. Transformar la educación no es un acto, no es una técnica; es un proceso gradual, progresivo, sistémico, requiere más confianza que control.

El consejo que le da el MAESTRO YODA a Luke en la Guerra de las Galaxias es la clave para el docente de hoy: ATIENDE TU FUERZA, con esto el verdadero maestro es un coach no un transmisor, sino un motivador.

Para el cambio educativo debemos parar tanto activismo, perfeccionismo y debemos visualizar qué persona queremos formar para el mañana.

Fabro S.J.

Reflexionemos:

¿Por qué no cambia la escuela?

Por la Inercia, el perfeccionismo, el activismo, el curriculismo.

¿Qué debemos hacer?

Ante todo parar y visualizar cómo será el mañana, qué queremos formar.

¿Cómo conseguir un cambio?

Cambiar la mirada, no hacia los currículos sino hacia la persona, motivándola.


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