• Fabricio Alaña, SJ

JOVEN: CON PAUSA

Updated: Jan 14


Querido Luis, Roberto, Jaime, Laura e Isabel los veo agitados en vez de estar entusiasmados ¿Por qué? ¿Qué agita tu corazón, tus sentimientos, tus ideas?

Para responder cualquier pregunta te invito a respirar. Sí respirar, revisar y renovar.

¿Para qué sirve respirar?

Es hacer una pausa, un “stop” a las actividades cotidianas para sentir la fuerza que debe salir de adentro. Al respirar inhalas y luego exhalas. Al inhalar ingieres oxígeno, al ingerir oxígeno irrigas el cerebro, luego despiertas las neuronas, se aclaran las ideas puedes ver mejor y al mismo tiempo sentir mejor, pues lo haces con el ritmo de introducir lo bueno, sacar lo malo, introducir ideas, sacar acciones. Es el acto del pensar. Queremos que pienses en tu vida, lo que te hace caminar con sentido. Eso es respirar.

Ven chicos que necesitamos respirar para pensar, para sentir nuestro cuerpo, para ver opciones, para valorar emociones. Este es el método ignaciano de hacer una PAUSA, para revisar la vida, opciones y objetivos, ponderando el camino recorrido, viendo si lo hemos alcanzado o no, y preguntarse por qué y qué debo hacer para seguir caminando con sentido, y si soy creyente, para recuperar aquella semilla de Dios que pide en mí ser mejor, ser más cada día para servir en todo y no en parte a nobles ideales y tareas que debo y deseo conseguir.

Respirar me pacifica, me aclara ideas, me hace tomar impulso, fuerzas y sobre todo me permite seguir caminando, luchando.

Revisar es reflexionar sobre cómo me ha ido y por qué no he alcanzado mis metas y objetivos, si soy creyente por qué no he sentido el aliento vital de ese Dios que es energía y luz en mi vida. Por ello, lo mejor del método de La Pausa Ignaciana es Renovar.

Renovar mi compromiso con lo más auténtico de mí mismo, quiero ser fiel a mis ideales, a mis sentimientos nobles que harán de mi un gran hombre y una gran mujer de esos que hoy hacen falta, puesto que siguen modelos y estereotipos que son fácilmente manipulables, que viven al vaivén de aplausos y de agendas cortas que se cambian por intereses mezquinos. Las personas que saben respirar, revisar, renuevan su fe en sí mismo se sienten capaces de aportar al gran cambio que hoy necesitamos todos, una sociedad donde habite la verdad, la justicia y la bondad.

Al terminar un quimestre de estudios, esas merecidas vacaciones, SON HACER UNA PAUSA en el sentido de la respiración que hoy hemos hablado.

Al comenzar un nuevo quimestre es compartir lo mejor de tu respiración, el renovado fervor que necesitas para seguir caminando, aclarando el por qué deseas y no solo debes seguir estudiando. No desperdicies los pocos días que tendrás para ser mejor, para alcanzar tus metas, para decir un te quiero a tiempo, para orar con fuerza si tienes fe en la vida y en ese Dios que no nos abandona nunca.

Por ello, un estudiante rezaba como señal de haber hecho una pausa, para recordar sus propósitos, para renovar su amor por la vida y sus padres:

“Señor, dame tranquilidad para no olvidarte, si otras urgencias lo tapan todo. Recuérdame lo esencial, lo importante, lo cierto. Que sepa plantar mis cimientos en lo vivido, lo presente, lo futuro. Dame humor, tenme paciencia”.

Reflexionemos:

¿Qué es lo mejor que se puede hacer para caminar bien?

Hacer una PAUSA

¿En qué consiste hacer una pausa?

Respirar, revisar y renovar

¿Cómo manifiesto que he hecho bien una pausa?

Caminado con fuerza en pro de mis ideales.

Por

Fabro, SJ


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