• Fabricio Alaña, SJ

¡UNA VEZ MÁS!

Updated: Jan 14


  • Una vez más la tierra grita, la destrucción desaparece lo construido por años, por un hombre, una mujer, una familia, un país.

  • Una vez más la muerte aparece y viene el silencio, el llanto, el lamento.

  • Una vez más nos encontramos con el dolor de una desgracia natural, huracanes, terremotos. Ya nos estamos acostumbrando y jamás nos encontrará preparados.

  • Una vez más las preguntas de la vida no tienen respuestas convincentes.

  • Una vez más la muerte, la destrucción y el dolor nos indigna, nos desconcierta, nos sorprende.

  • Una vez más muchos prefieren callar.

  • Una vez más me duele ver tanto dolor, destrucción

  • Una vez la vida prevalecerá sobre la muerte, es mi experiencia de fe. No se trata del simple ‘‘Dios me lo dio, Dios me lo quitó”. Eso no me soluciona nada ni me justifica tanta estupidez de los países del primer mundo que no firman los acuerdos para cuidar el planeta, disminuir la contaminación, evitar guerras y armas nucleares.

  • Una vez más Dios aparece como el gran compañero, que en medio del misterio del mundo nos acompaña y nos señala que la Cruz de su Hijo inocente tiene la otra cara de la resurrección y la vida.

Estas líneas que solo esperan pensar en la vida y su belleza, que se escriben con el sentimiento de generar esperanza por un mundo donde los jóvenes encuentren un buen espacio de felicidad y buen camino de respuesta a sus inquietudes, hoy se encuentra con la tristeza, con la destrucción del Terremoto en México grado 7,1 en plena ciudad capital, de epicentro cercano en Puebla, justo a los 32 años de aquel fatídico día de otro terremoto de grado 8,2.

¡Surge la muerte, el llanto, la desesperación!

Es difícil en estos momentos encontrar las palabras para llegar al que sufre. Sin embargo, las plasmadas en este escrito son expresadas desde un corazón que ha experimentado y visto el dolor y el sufrimiento, que tiene la convicción de manifestar

!Una vez más empezaremos de nuevo!

La gente de mi tierra, quienes padecieron hace un año un terremoto nos han enseñado:

“Sentíamos que se estaba acabando el mundo y yo gritaba desesperado por mis hijos. Es algo tan duro de contar, pero Dios es perfecto. Ellos aparecieron a las horas, todo bien, nunca llegaron al centro donde los envié a comprar, el terremoto los cogió en donde no había nada…A mí se me dañó la mano completamente y a mi esposa un pedazo del dedo. Dentro del dolor yo solo podía agradecer porque eso para mí fue un milagro”. (Pedernales, 16ª, pág 101).

-Este mensaje es una señal de esperanza para nuestros hermanos mexicanos, de quienes vivieron una experiencia similar-

Siempre me llama la atención la gratitud y la esperanza del que sufre, que teniendo todas las condiciones para no creer, para renegar de la fe y de la vida, siente a Dios a su lado, que cuida de los suyos y que le da fuerza para seguir viviendo.

Una vez más las palabras de García Márquez, resuena como canto del pueblo colombiano que supo de muerte y dolor por sus guerras y violencias, nos señala la tarea de todo pueblo que anhela la felicidad:

“Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios, ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte…Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.

(Discurso de aceptación del premio Nobel, 1982).

Reflexionemos:

¿Qué hacer cuando se sufre una catástrofe?

No cerrar los ojos y levantarse

¿Cómo no dejarse aplastar ante tanta destrucción?

Buscando a tus seres queridos y ayudando a los demás. La solidaridad levanta

¿Dónde esta Dios?

A tu lado, es la única respuesta, será quien te animará.


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