• Fabricio Alaña, SJ

Vivir agradecidos


¡ERES UN DESGRACIADO! ¿Qué queremos decir cuando decimos eres un desgraciado? Usando el imaginario popular, sobre todo entre los jóvenes de nuestra cultura, lo primero que se nos viene a la mente es que esta persona hace cosas feas. Eres un pobre y triste, dicen los chicos. Eres terrible, dicen los adultos. Lo cierto es que dan ganas de insultarlo. Vives bajo tu ley y punto, no te importan los demás.

Si queremos ser más académicos. Desgraciado sería la persona que padece una desgracia, que tiene mala suerte en la vida. Lo más duro nos dice el Diccionario, DRAE, es que carece de felicidad, hace desgraciado a cuantos lo rodean. Cuando no, falto de gracia o atractivo. En otras palabras, una persona despreciable.

Cuando Jesús pregunta al leproso y a la audiencia ¿Dónde están los otros nueve que han sido curados de sus lepras? ¿Solo uno ha venido a dar Gloria a Dios? (Lc 17: 11-19). Nos está diciendo que la persona sana, que el creyente verdadero que reconoce la acción de Dios en su vida e historia y le da una nueva oportunidad para incorporarse a la sociedad es el que puede Glorificarlo y alabarlo, es una persona agradecida. Entonces, ERES UN AGRADECIDO será todo lo contrario de lo que hemos dicho de eres un desgraciado. Eres una persona AGRACIADA, es una persona que vive feliz porque reconoce que todo lo que nos pasa de bueno viene de un Dios que no nos abandona y en todo lo que nos pasa de malo será una oportunidad para demostrar el amor de Dios que nos hace más humanos, sensibles, amantes de la vida, de la amistad y del valor para salir adelante, caminando en la historia de amor y libertad. La vida es un riesgo, se la vive en desgracia, sin suerte, sin rumbo o se la vive con gracia, agradecidos y bendecidos.

Recuperar la gratitud será la primera tarea de los padres, catequistas, educadores. La actual cultura de la sospecha, del hipercriticismo, de la desconfianza nos impedirán cultivar el mejor valor que podemos ofrecer a las nuevas generaciones, el agradecimiento. Se ha hecho común el decir que nadie da gratis nada, que todo tiene su interés. Entonces la gratitud es un sentimiento de bobos o equivocados.

La gratitud, sin embargo, es el sentimiento que más humanos nos hace, que más nos conecta con la vida y con las personas. Sabemos que a nuestros padres, amigos, profesores, compañeros auténticos de trabajo, de grupos solo podemos pagarles sus favores con un “simple gracias”, una sonrisa, un abrazo. Por ello, hoy debemos tomar postura de cómo deseo vivir mi vida.

Puedo caminar en la vida triste y amargado. Los problemas o los fracasos de la vida argumentan a favor. Así no apreciaremos nunca la nobleza de lo humano ni de la vida y proyectaré en los demás mi oscura interioridad. Puedo creerme ilustrado y vivir criticando todo bajo capa de cientificidad y objetividad. Nunca alabaré, ni admiraré, ni agradeceré nada ni a nadie. O podré vivir indiferente a todo, solo tendré ojos para lo que sirve a mis intereses. Nada me sorprenderá, a nadie bendeciré. O lo que es peor, vivir en la rutina y monotonía, aburrido de todo y de todos, repitiendo lo mismo todos los días. Nunca descubriré un paisaje nuevo, no sabré amar de manera nueva a las personas, jamás encontraré una oportunidad, ni me daré una oportunidad.

VIVIR AGRADECIDO es la tarea más ilusiónate que me puedo dar cada día, cuando reconozco tanto bien recibido, que como dice Ignacio de Loyola, puedo reconocer y alabar a Dios, (Glorificar nos dice Jesús, en San Lucas), que puedo en TODO AMAR Y SERVIR. La vida se la vive con positividad, con esperanza, con coraje, con alegría, los problemas, los fracasos, los pecados no me aplastan, me hacen humanos y hasta me conducen a Dios, y puedo apreciar lo bueno, lo hermoso y lo admirable de las personas y de la vida. “Solo el leproso extranjero regresó alabando a Dios, para agradecer y Glorificar a Dios” es el que se curó de raíz, se salvó. Los otros se limpiaron externamente, no sabemos qué pasó con ellos, con el extranjero percibimos que vivió agradecido. Dando gracias y alegremente.

PARA PENSAR:

¿QUÉ QUEREMOS DECIR CUANDO DECIMOS DESGRACIADO?

Persona, sin gracia, mala, desafortunada.

¿QUÉ DECIMOS CUANDO DECIMOS AGRADECIDO?

Persona con valores, nobleza, reconoce el bien, vive en gracia.

¿QUÉ POSTURA SE PUEDEN TENER EN LA VIDA?

La pesimista, la negativa, la hipercrítica, la monótona o la agradecida.

#ParatiJoven

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